Curiosidades

Quiénes son los 8 enemigos del parrillero

Todos aquellos que aman los días de asados, saben que esas jornadas son maravillosas, hay como una especie de ansiedad que se siente al ir al súper, limpiar la casa, preparar la parrilla, esperar a los invitados, etc. Pero para que todo salga de acuerdo a lo esperado, deberemos enfrentarnos a ciertos personajes, que con sus peculiaridades trataran de aguarnos la fiesta.

Fíjate en la lista, a ver si ya te cruzaste con alguno de ellos:

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1- EL QUE SABE MÁS QUE VOS:
Este tipo tal vez sea el más clásico, se acerca sigilosamente con una cerveza en la mano, empieza a hablar lentamente y cuando está seguro de que entró en total confianza con el parrillero, empieza a atacar, bombardeando con preguntas y recomendaciones, “¿A qué hora pusiste la carne?, ¿De dónde compraste el carbón?, ¿Por qué no le pones un poco de salsa de soja?”, etc.

Con estos hay que tener cuidado, siempre es bueno que el parrillero imponga su autoridad para que no le arruinen el asado.

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2- VEGETARIANOS PASIVOS:
El vegetarianismo ha ganado terreno y también ha llegado a los asados. Pero aquí se dividen en dos categorías muy diferentes, están los vegetarianos pasivos y los activos.

Los pasivos son los más accesibles en sus principios y con ellos no hay problemas, traen sus propias verduras o sus carnes y chorizos de soja y democráticamente les toca un pequeño espacio en la parrilla. Los asados con ellos se desarrollan de manera pacífica y sin dramas.

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3- VEGETARIANOS ACTIVOS:
Estos son fanáticos. Van al asado por puro compromiso y buscan la manera de salir de ahí, tratan de incidentar con algún que otro comentario y que a nadie se le ocurra hablarle sobre sus principios, ahí empiezan con un sermón que a muchos no les gusta.

Los vegetarianos activos siempre están ahí buscando una forma de incomodar al carnívoro. Muchos no entienden porque tienen esa actitud y no le hacen caso. La diplomacia es lo primero en esos momentos.

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4- LOS SALEROS:
La cantidad de sal con que esta salada la carne es a veces un punto de discusión que el parrillero debe saber manejar con total sabiduría. Siempre aparecen los que quieren un poco más, otros por problemas de salud piden menos.

La sal puede parecer un pequeño detalle, pero si no se tienen los cuidados necesarios, se convertirá en un escollo muy difícil para superarlo.

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5- EL DISTRIBUIDOR:
Es aquella persona que cuenta con un alto grado de ansiedad y se acerca a la parrilla preguntando si el asado ya va a estar, ofreciéndose amablemente al parrillero para alguna ayuda. Sus intenciones, que parecen ser buenas, en realidad son otras.

El distribuidor es aquél que en cada salida del asado va confiscando la mejor parte. Hay que prestar mucha atención con estas personas que tratan de embarrar la cancha.

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6- LOS BUITRES:
Estos son de muchísimo cuidado. Son los que sabían de antemano que había un asado pero no fueron invitados. Se excusan en el “justo pasaba por acá”, mientras ya picotean unos chorizos y piden una cerveza. Nunca preguntan cuánto hay que aportar o que falta, ni siquiera lo hacen en un amague de educación.

Los Buitres son terribles, solo basta uno para desacomodar toda la noche y hacer que nuestros invitados se cohiban ante nuestro inesperado invitado.

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7- LOS CARBONEROS:
Son aquellos que creen conocer un elemento tan importante como el carbón. Se autoproclaman la función de elegir el carbón cuando van al supermercado, muchas veces aciertan en sus decisiones, pero obviamente fallan en muchas otras más.

A la hora de encender la parrilla son los que más trucos conocen para hacerlo, tanto así que ninguno funciona. Si el carbón es malo y alguien pregunta quien lo compró, ellos desaparecen por un buen rato hasta que el problema haya sido solucionado. Los carboneros tienen buenas intenciones, pero no hay que dejar de prestarles atención.

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8- LOS QUE NO APORTAN:
Los que más tienen ganas de aportar algo, son los que menos lo harán. Hay que saber identificar esto. Estas personas son aquellas que se autodesignan una función o a veces varias, van corriendo de aquí para allá como si estuvieran haciendo algo, pero en realidad es pura pinta.

Van tempranos a la casa del parrillero, también van al supermercado, luego se suman para ir a comprar las cervezas, están en todas partes como la humedad, pero nunca hicieron más que rascarse el ombligo y tirar alguna que otra sonrisa. Todos saben que está esperando el momento de comer, solo para luego ir a dormir.

Estos son solo algunos enemigos con los que el asado y el parrillero deben lidiar. Si de por ahí nos faltó alguno, avísanos y así tendremos cuidados para la próxima. ¡Salud!

About the author

Fernando Ferreira

Sarcástico e introvertido. El asado me gusta comer parado y donde no haya mucha gente.
Fanático de los Beatles y del buen fútbol. Una buena lectura y ya está. Buen muchachito, como dicen las tías.

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