A la parrilla

Cómo controlar el fuego de tu asado

Es muy común que en medio de un asado, cuando todo parece ir por buen camino y sin muchos problemas, nuestros brasas comienzan a generar inconvenientes, descontrolándose y poniéndonos en aprietos. Lo mejor para esos momentos es no desesperarse, ya que existen técnicas para prevenir estos problemas.

Foto Flickr: wachunei

Lo que provoca que los brasas se descontrolen de vez en cuando es la grasa de la carne. Foto Flickr: wachunei

Por más de que parezca curioso, lo único que debes usar para apaciguar el fuego es agua o una botella con atomizador llena del líquido. El agua si puede lograr que la intensidad del fuego disminuya, pero siempre con la posibilidad de que vuelva a encenderse nuevamente.

Además al derramar agua a las brasas, las llamas salpicaran hasta llegar a la comida y con ellos tendrás tus cortes quemadas en algunas partes. Las mismas leyes que se tienen en la cocina también funcionan en el asado, como aquello de que el agua y el aceite caliente no son una buena combinación.

El agua puede reducir las llamas hasta cierto punto, pero lo que provoca que los brasas se descontrolen de vez en cuando es la grasa de la carne. Es por esta razón, que la grasa es el punto a tener en cuenta para evitar inconvenientes.

  • Mueve la carne

La grasa y los jugos que se desprenden de la carne mientras esta se cocina, son los responsables principales de que las brasas se intensifiquen más de lo debido. Por eso es importante que cuando estemos frente a la parrilla dejemos un espacio en donde la temperatura del fuego se baja o casi nula. De esta manera si las llamas tratan de crear problemas, solo mueve tu corte hacia ese sector. El fuego quemará la grasa de la parrilla y esta desaparecerá en un instante.

  • Cubrir el fuego

El fuego de la parrilla necesita imperiosamente de oxígeno, sin este elemento no podrá mantenerse vivo. Mientras haya más oxígeno, más fuerte serán las llamas. Por eso cuando la ventilación de la parrilla está cubierta, el fuego no tendrá como alimentarse. Las parrillas de tambor hacen muy buen trabajo en este sentido, manteniendo la temperatura y el fuego a una buena intensidad.

  • Hay que prevenir

Hay que volver a recalcar y dejar en claro que la grasa es el encargado de que muchas veces el fuego se descontrole en la parrilla. La mejor manera de evitar esto es cortando la grasa extra que sobre de nuestros cortes, tampoco es recomendable sacarla todo pues la grasa es lo que le da sabor a la carne.

Lo mismo puede ocurrir cuando marinamos nuestras carnes, cuando lo vamos hacer hay que tratar de no abusar con esta técnica porque tendremos más probabilidades de que las llamas se vuelvan más fuertes en nuestra parrilla.

  • De última

Si probaste con todas las técnicas mencionadas más arriba y aun así no es tu día de suerte y el fuego te está haciendo una mala pasada, trata de apagarlo completamente con agua, esto siempre es mejor, antes de que te quemes o puedas quemar a otras personas. Aunque el costo que deberás pagar será un encuentro sin asadacho.

Pero no te preocupes, las posibilidades de que quemes tu asado son mínimas, siempre y cuando tengas el cuidado que todo artesano de la parrilla debe tener sobre su arte.

Fuente

About the author

Fernando Ferreira

Sarcástico e introvertido. El asado me gusta comer parado y donde no haya mucha gente.
Fanático de los Beatles y del buen fútbol. Una buena lectura y ya está. Buen muchachito, como dicen las tías.

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